Resumen breve en parágrafos de los ocho temas.

El malestar

-Individual y colectivamente, en todo el planeta se expresan actitudes y conductas tensas de naturaleza muy diferente y a menudo contradictorias, provocadas sea por el miedo al futuro, por el miedo a perder bienestar económico, por la desconfianza al diferente y el rechazo al extranjero, por la violencia física y / o psicológica ejercida por los poderes políticos y económicos para conseguir privilegios, por la pérdida de calidad de los sistemas naturales, por el temor de pérdida de identidad cultural y / o religiosa, o por la conducta abusiva de muchos hombres hacia las niñas, las jóvenes, las mujeres y los niños.

-Recientemente, que una joven sueca de dieciséis años, Greta Thunberg, se haya convertido la voz más potente de todas para detener el calentamiento de la atmósfera, refleja el bajo nivel de responsabilidad de los grandes poderes, tanto los económicos como los políticos, también el de la comunidad científica, y sobre todo, el de la ciudadanía adulta de todo el planeta.

Etologia

-Otro comportamiento se refiere al sentido del olfato. En esto, los humanos hemos perdido la capacidad que mantienen los animales para identificar otros individuos y sobre todo para reconocer a los miembros de su familia biológica.

A los animales, olfateando les basta y sin errores ni trampas. Un macho de cerdo, de asno, de gato, de perro, de oveja, etc. etc. por el olor, identificará siempre a sus hijos, aunque no los hubiera visto nunca.

Los humanos machos, privados de este sentido, hemos instituido y aplicado complicadísimas y severas condiciones a las mujeres, para asegurarnos y proteger nuestro sentido de paternidad.

Una montaña de problemas

-Muchos otros productos industriales han sido regulados severamente e incluso prohibidos tras causar grandes perjuicios, sea a las personas o al conjunto de la biosfera. Y en todos, su técnica de obtención había proporcionado conocimientos suficientes para evitar o limitar su producción y comercialización.

-Aunque podemos sentir que somos una cultura tecnológica, por imperativo vital y biológico somos antes que nada una cultura agrícola. Y la peor consecuencia del cambio climático, no es la elevación del nivel del mar, sino la incapacidad de las plantas agrícolas para continuar dando sus frutos cuando cambian los parámetros de meteorología a los que están adaptadas. Cambio climático significa, exactamente, eso, y nadie es capaz de prever un mapa del clima mundial desde esta perspectiva.

El sistema

-Cuando el feminismo reivindica puestos de poder en la empresa, la respuesta misógina- machista es que las mujeres están menos dotadas que los hombres para competir. Las razones que dan son diversas y todas ellas de carácter justificativo y benevolente: las mujeres quieren traer hijos al mundo, quieren tiempo para cuidarlos ellas mismas y también para atender a las personas que en el ámbito familiar necesitan atenciones. Y las mujeres que no emprenden el camino de la maternidad ni la responsabilización de un hogar, pese a no tener aquellas limitaciones de tiempo y de atención, con excepciones claro, dicen que tampoco están al nivel de las aceleradas y duras dinámicas a que obliga la competitividad. En resumen, que son poco machos para poder competir entre machos.

-Cuando el desafío empieza - siempre hay alguien dispuesto – y va tomando dimensión y velocidad, lo que aparece como definidor de la conducta es que, si aflojas, te comen vivo. La dinámica del conflicto se asemejándose a una avalancha violenta o a una verdadera guerra, y no se puede parar, aunque que el final sea bien previsible: uno, o unos pocos, saldrán ganadores y todo lo demás perdedores. Y todo el mundo quiere creer que él será el elegido por la fortuna y será reconocido como macho alfa.

La República de Atenas

-También de Sófocles, en la obra Tereo : pero ahora, separada de mi casa, no soy nada. A menudo, considerando la naturaleza femenina, debo concluir que no somos nada. De chicas vivimos en la casa de nuestro padre. . . Pero, cuando llegamos a la pubertad y somos conscientes, se nos expulsa y somos vendidas lejos, unas a extranjeros, otras a bárbaros, unas a casas tristes, otras a hogares llenos de violencia. Y una vez que en la primera noche se nos ha unido a nuestro marido, estamos obligadas a alabarlo y a creer que todo lo que el haga es lo correcto.

-El mismo Tucídides pone en boca del jefe de gobierno Pericles, en uno de sus discursos a la Asamblea, la frase siguiente: Nosotros, los atenienses, a aquellos ciudadanos que no participan en los asuntos públicos, no los tenemos por unos tranquilos, sino por unos inútiles.

Las democracias de hoy

-Las universidades, con toda su gran autoridad, no orientan bien, ni critican adecuadamente, ni denuncian con severidad amenazas y problemas que son de evidencia científica. La degradación de los sistemas naturales no se puede entender sin los silencios del sistema universitario público.

-Se puede afirmar y presumir de que hay libertad de opinión y de expresión, no cuando cualquier persona puede dar la suya en voz alta, si no cuando lo pueden hacer las personas que trabajan de periodistas en los medios de comunicación públicos.

El poder de las mujeres

-Los hombres sometieron a las mujeres, porque, excepto en el ser madres, habían encontrado la manera de sustituirlas en todas aquellas funciones importantes, que hasta entonces habían sido la de orientar el grupo para encontrar comida, agua y cobijo. Un nuevo modelo de sociedad: la cosecha, guardada dentro de la ciudad, los hombres protegiéndola y también el espacio agrícola y las mujeres que lo trabajan.

Y el nuevo sistema patriarcal entró en la historia: la figura del macho alfa ganador del combate para poder tener todas las hembras, cambió a la de autócrata absoluto.

-Pero, muy extrañamente y muy afortunadamente, no todas las sociedades tomaron el mismo camino hacia el patriarcado, y en diferentes lugares del planeta las sociedades integraron la cultura agrícola y la ciudad, pero, sin que las mujeres fueran sometidas a los hombres. Prosperaron, y algunas de ellas han sido capaces de mantenerse vivas, aunque con cambios importantes. En muchos de los casos que conocemos bien, fueron las autoridades coloniales quienes prohibieron sus formas de poder y las legislaciones propias, cuando invadieron sus países.

Son reconocidas como sociedades matriarcales, los hay en todos los continentes y mantienen sabios equilibrios entre hombres y mujeres. El matriarcado no es el mismo que el patriarcado, pero mandando las mujeres.

-La pervivencia de sociedades con cultura matriarcal demuestra que el patriarcado no es el resultado espontáneo y natural en el proceso de diferenciación de nuestros ancestros en la escala evolutiva. El cambio a sociedades patriarcales, debió de ser impuesto con violencia física, puede ser paso a paso, o de golpe. Y esta violencia contra las mujeres, con la excepción de estas pocas sociedades matriarcales, ha sido y es una constante.

-He mencionado líneas arriba que las sociedades matriarcales africanas viven geográficamente cercanas, y en algunos lugares conviven en las mismas ciudades, con sociedades que mantienen el ritual de la mutilación genital de las niñas. Esta práctica nadie sabe ni donde ni cuando comenzó, y ahora, aunque en recesión presionada por recientes legislaciones nacionales e internacionales, se practica todavía en muchas zonas del planeta, sobre todo en África, pero también en algunos lugares de Asia. Últimamente, en la población emigrada, también en Europa y América. Y no tiene su origen en ninguna de las grandes religiones patriarcales que conocemos, ya que es anterior a todas ellas.

La puñetera paridad

-2.400 años atrás, el mismo Sócrates - misógino por cierto - opinó que, tras pensarlo mucho, había llegado a la conclusión de que la mejor de las mujeres, podía llegar a ser como un hombre. Y la panacea de la paridad no es otra cosa que la conformidad con aquella opinión tan desacertada de uno de los grandes pensadores de la historia

-El poder de las mujeres debe ser, no el objetivo, sino el medio para establecer la democracia plena, pues la democracia plena es la prioridad de los intereses generales y del bien común, de la libertad de expresión y la protección de los vulnerables.

Y sólo el feminismo puede explicar con claridad, detalle y compromiso cuáles son sus objetivos y que es lo que hará cuando, desde las instituciones legislativas y ejecutivas tenga las mayorías necesarias para hacer nuevas leyes, en un mapa mundi donde cada estado diferente presente a particularidades.

El mundo será mucho mejor si son las mujeres las que decidan hacia dónde tenemos que ir, a qué ritmo y qué riesgos se pueden asumir. Los gravísimos problemas actuales necesitan cambios de paradigmas importantes, cambios a los que nunca el patriarcado podrá enfrentarse. Si fuese capaz, ya no habríamos llegado al desastre actual. No hace falta ser muy inteligente para entenderlo, solo, quitarse la venda de los ojos.

-Los pequeños lo aprenden casi todo del comportamiento y de las palabras de los padres. Pero, cuando perciben que no se corresponden, se sienten engañados dolorosamente. La joven Greta ha sido la primera en denunciarlo en voz alta.

-Termino este escrito, con una frase de una persona excepcional, Josep Anselm Clavé :

asociaos y seréis fuertes; ilustraos y seréis libres; amaos y seréis felices.

 

Francesc Ventura Sala
Junio de 2019

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Un manifiesto feminista

El malestar

De todas las especies animales, nosotros somos la más inteligente, la más sensible, la más creativa y la más cruel. Y el progreso sólo puede consistir en mejorar o al menos mantener los tres primeros caracteres y reducir el cuarto hasta la extinción.

Hay otros calificativos para definirnos, tanto de positivos como de negativos, pero, la polaridad siempre está presente.

El reto del progreso se comprueba en el día a día y desde tiempos históricos más remotos, que es un camino difícil. Tan difícil que mentes imaginativas han predicado que esta polaridad es justamente lo que más nos caracteriza y define: la lucha entre el bien y el mal, la gran batalla eterna entre dios y el diablo, como explicación y justificación de la misma existencia de la especie humana.

Según esta filosofía - o mejor dicho teología- por mucho que nos esforcemos individual y colectivamente a mejorar la convivencia y erradicar la violencia, la naturaleza humana está sujeta a esta dualidad. Y esta manera de entender y de interpretar la historia y la misma vida individual, ha sido la dominante, al menos desde que hay registros históricos.

Sabemos que los grandes imperios antiguos, el Asirio y el Romano construyeron y mantuvieron los suyos empleando sistemas de dominación muy violentos; que en la misma época egipcios y persas eran comparativamente mucho más pacíficos; y que la república de Atenas del Antigua Grecia, 600 años antes de la era cristiana, había prohibido la tortura, el castigo físico de los esclavos, y la pena de muerte se aplicaba de manera muy restrictiva, sólo cuando los comportamientos juzgados perjudicaban muy gravemente el interés general.

Más cerca en el tiempo, los sistemas políticos violentos y los no tan violentos se han ido sucediendo, siguiendo caminos determinados por causas muy variadas, algunas bien identificadas y otras aún sin suficiente información y suficiente distancia para ser comprensibles. Pero lo que aparece con certeza es que la explicación de la historia en clave de bien y mal deja muchos aspectos sin margen de interpretación. Se necesitan otras perspectivas, y las hay bien conocidas y probadas.

Hay una paradoja de difícil solución: los humanos podemos viajar a la Luna, pero, somos incapaces de gestionar adecuadamente aquellos asuntos que afectan a nuestra vida en el planeta, desde la convivencia tanto a los niveles personal y familiar como el global, a la calidad de los sistemas naturales.

Para ir a la Luna se aplican principios de física y de química bien probados, pero no hay principios válidos para gestionar la sociedad, aunque este reto ha sido abordado desde diferentes disciplinas. Sin mucho éxito, con la excepción del sistema democrático, aún reprobado por muchos. El marxismo fue uno de estos intentos, el de más éxito durante muchas décadas.

Ha habido muchos intentos. Menciono dos originales y muy interesantes: un formulado por el eminente psiquiatra Wilhelm Reich, desde la perspectiva psicológica centrada en la sexualidad; y el otro por Ludwig von Bertalanffy con su teoría general de sistemas, encarada desde la biología. Ninguno de los dos ha sido bien aceptado, pero a su favor hay que decir que no se trata de formulaciones utópicas, sino trabajos científicos.

Obviamente es más fácil de entender la mente individual que no la colectiva. Y sólo se puede entender esta última, si se ha entendido previamente la primera.

Las nuevas perspectivas que incorporen certezas basadas en la observación científica se refieren a los individuos. Es en este campo donde la biología ay la neurociencia han aportado nuevos elementos de conocimiento capaces de explicar actitudes y comportamientos.

Y estas ramas de la ciencia certifican que aquella interpretación simplista y binaria - el bien y el mal como categorías - es errónea. La perspectiva correcta, también binaria, es el bienestar y el malestar. Es decir una categoría: el bienestar, y una disfunción de esta, el malestar, como estado provisional mientras se restaura el bienestar.

Este comportamiento conocido como homeostasis, está en la base de la vida y es el propio y fundamental de cada una de las células de todos los organismos vivientes. Cuando una célula se ve afectada por algún factor que dificulta su normal funcionamiento, se encienden alarmas que despiertan y proporcionan los elementos necesarios para la restauración del estado de bienestar. Pero, cuando estos elementos no están disponibles, la célula debe adaptarse a una situación de malestar. Y la situación de malestar puede tener límites, es decir el morir; pero también hay adaptaciones al malestar, que se pueden cronificar e incorporarse a la personalidad y el carácter, o al modo de respirar, o de caminar, etc. En lenguaje común lo llamamos traumas.

Una frase popular aplicable en momentos de dificultades detecta el problema dice: "pasa lo que pasa, porque no sabemos lo que nos pasa". O, bien leído, los problemas que tenemos son el resultado directo de las carencias de nuestro carácter y de nuestra personalidad.

La terrible paradoja es que la misma humanidad que es capaz de construir y enviar ingenios a explorar el espacio exterior, es incapaz de gestionar los elementos más determinantes de cualquier colectivo de seres vivos: su bienestar y su seguridad.

Individual y colectivamente, en todo el planeta se expresan actitudes y conductas tensas de naturaleza muy diferente y a menudo contradictorias, provocadas sea por el miedo al futuro, por el miedo a perder bienestar económico, por la desconfianza al diferente y el rechazo al extranjero, por la violencia física y / o psicológica ejercida por los poderes políticos y económicos para conseguir privilegios, por la pérdida de calidad de los sistemas naturales, por el temor de pérdida de identidad cultural y / o religiosa, o por la conducta abusiva de muchos hombres hacia las niñas, las jóvenes, las mujeres y los niños.

Y en todas hay quien se siente amenazado por la misma causa que a su vecino le parece un gran avance.

En las últimas décadas, la tecnología ha permitido a gran parte de los humanos a estar informados de muchos de los problemas que le afectan, y surgen demandas y / o exigencias que los poderes públicos afirman esforzarse en satisfacer. Pero, los grandes problemas, aquellos que generan el mayor malestar, parece que a pesar del conocimiento que tenemos, no les encontramos solución, al menos al nivel que nos permita hacer proyectos de futuro en términos aceptables. Parece que en pocos años se hayan despertado todos los demonios. Y estamos bastante asustados.

Recientemente, que una joven sueca de dieciséis años, Greta Thunberg, se haya convertido la voz más potente de todas para detener el calentamiento de la atmósfera, refleja el bajo nivel de responsabilidad de los grandes poderes, tanto los económicos como los políticos, también el de la comunidad científica, y sobre todo, el de la ciudadanía adulta de todo el planeta.

¿ Tenemos que hablar de fracaso de la especie humana ? ¿ o bien de que la obra de DIOS sigue caminos misteriosos, y ahora nos toca una mala temporada ? ¿ o debemos admitir la incompetencia y el fracaso del modelo de civilización, y tomar la decisión de reformarlo?

Me decanto por la tercera, pero, ¿como se reforma un modelo de civilización ? Y más, teniendo en cuenta que el resultado acumulado por este modelo es un auténtico desastre, repleto de problemas urgentes y de gran dimensión.

¿ Hay que reformar el modelo ? ¿ o se debe cambiar de modelo ?

Tenemos bien identificados y cuantificados los grandes problemas y sabemos cuáles deben ser las soluciones, sin embargo, somos incapaces de implementarlas. Y en los últimos tiempos, navegan entre nosotros ideas como el final de la historia, el final de las ideologías o Ia irresponsabilidad de algunos cuando dicen que la única esperanza de conservación de nuestra especie es la emigración a otro planeta.

El malestar es una sensación individual, que cuando afecta a muchas personas se convierte en malestar social. Y este, en un proceso de retroalimentación clásico, actúa como multiplicador del malestar individual.

En esta búsqueda personal para encontrar explicación a tantos déficits, acercaré al lector a unas cuantas observaciones extraídas del comportamiento de los animales, en aquellos aspectos que podrían permitir una mayor comprensión de nuestras conductas individuales y de las grupales.

Etología

Siempre es más fácil entender a un animal que a un humano, y la etología animal nos permite comprender algunos de los comportamientos de los humanos. Esta estrategia no debería escandalizar a nadie, ya que muchas especies de animales poseen caracteres idénticos a los de los humanos, y no en aquellos aspectos más básicos como pueden ser alimentarse, huir de los peligros detectados, reproducirse o pelearse dentro o fuera del grupo, sino en comportamientos mucho más elaborados que podemos reconocer, ya que los sentimos iguales que ellos, como los celos, el amor, el reconocimiento, la confianza, el rechazo, la identidad racial o la solidaridad. Obviamente, cada especie animal tiene sus caracteres psicológicos bien definidos, y cada una de ellas manifiesta comportamientos susceptibles de ser analizados e interpretados con certeza. Los animales ni engañan ni construyen justificaciones extrañas para explicar sus comportamientos.

La etología es el apartado de la ciencia que estudia el comportamiento. Nació a principios del siglo XX, dedicada sólo al comportamiento animal. El éxito en encontrar explicaciones fue enorme e inmediato, hasta el punto de que poco más tarde, las mismas técnicas de observación fueron aplicadas a la conducta humana.

Aquí me referiré a observaciones del comportamiento que nos informan sobre la forma en que los animales actúan y reaccionan en diferentes circunstancias. Entiendo que esta puede ser una estrategia cuestionable, ya que servirme del comportamiento de los animales debido a que soy incapaz de entender la de los humanos, puede parecer escapista y superficial.

Pero, mi preocupación por entender nuestra incapacidad como humanos, me lleva a la necesidad de entender a mi perro y a mi gata, si hacerlo me permite entender un poco más mi ciudad, mi país y mi mundo. No he tenido ningún cargo político, ni soy tampoco lo que se entiende como un hombre de letras y mucho menos de ciencias, ni tampoco vivo en un país con guerras o carencias básicas. Simplemente, estoy muy preocupado y asustado - como miles de millones - por las peligrosas derivas de la sociedad, que no son nuevas, pero ahora el planeta se nos ha hecho pequeño, pues ya no podemos ir a explotar otro continente.

Explicaré algunos comportamientos animales evidentes y fáciles de detectar, comunes a diferentes especies de mamíferos.

Uno de ellos, observable en los herbívoros domésticos, es que nunca disputan de manera violenta por el pasto. Comen unos al lado de otros, y comparten pacíficamente la vegetación hasta agotar totalmente la parcela donde estén confinados.

Pero, cuando se trata de los alimentos que les suministran los ganaderos, entonces se los disputan con violencia, a pesar de que haya sobradamente para todos.

En los carnívoros, la disputa por la comida está siempre presente.

Otro comportamiento observable, este de resultados trágicos, es que cuando están confinadas en un espacio reducido y sin alimentos durante un cierto tiempo, si los animales provienen de rebaños diferentes, se agrupan por orígenes y eliminan violentamente aquellos que estén en minoría. Pueden haber pasado años juntos y en perfecta armonía, hasta que una situación de estrés mantenida, convierte en rivales a muerte a aquellos individuos con orígenes diferentes. Caballos, bovinos, ovinos, caprinos, etc. etc. tienen este comportamiento de protección del grupo étnico, frente al otro.

Otro comportamiento se refiere al sentido del olfato. En esto, los humanos hemos perdido la capacidad que mantienen los animales para identificar otros individuos y sobre todo para reconocer a los miembros de su familia biológica. Entre los animales viene a ser el equivalente a nuestra documentación, la que nos acredita como tal y tal persona.

A los animales, olfateando les basta y sin errores ni trampas. Un macho de cerdo, de asno, de gato, de perro, de oveja, etc. etc. por el olor, identificará siempre a sus hijos, aunque no los hubiera visto nunca.

Los humanos machos, privados de este sentido, hemos instituido y aplicado complicadísimas y severas condiciones a las mujeres, para asegurarnos y proteger nuestro sentido de paternidad.

Describiré un paisaje de rebaño de cualquier especie de mamífero herbívoro, tanto salvaje como domesticada, aunque en esta última la intervención del pastor sobre los machos reproductores distorsiona el comportamiento general del grupo.

En algunas especies, a la hora del parto, las madres se alejan un poco del rebaño y en otras lo hacen rodeadas de las otras hembras. Se ven pocos machos, que al contrario de las hembras, no muestran interés para las crías que estas van llevando al mundo. Indiferencia total del macho alfa ante el nacimiento de un hijo suyo.

Durante los primeros tiempos de vida, no se percibe diferencia de comportamiento entre los animales jóvenes, sean machos o hembras, y mamar, pastar y jugar son sus únicas actividades. Los cambios llegan con el tiempo de la generación de hormonas sexuales.

Los machos jóvenes pasan muchas horas jugando a embestirse a cabezazos, y aunque pueda parecer un juego violento en realidad es un juego reglado. Siempre los retos son entre animales de la misma talla, nunca uno grande contra uno pequeño, ni en peso ni en edad. Dos se cruzan la mirada, y a continuación se embisten.

Es entre los adultos donde se producen enfrentamientos violentos, que en algunas especies no acaban hasta la muerte de uno de los dos. En los inofensivos ovinos, es habitual la muerte de un macho después de horas de enfrentamiento. Pero, la disputa no es por el liderazgo de la manada, para guiarla, pues las luchas reales en el rebaño de machos son para decidir, solamente, quién será el padre de todas las crías del ganado, ya que esta es la sabia estrategia de la evolución para evitar la consanguinidad. Pero es sólo eso, y el macho vencedor de la lucha siempre es el más fuerte físicamente, por lo que la herencia genética se ve reforzada.

Fuera de esta función tan importante, el macho alfa no tiene ninguna otra más. Y aunque lo pueda parecer, no es el responsable de ahuyentar las posibles agresiones externas. Esto, en principio es cosa de las hembras, aunque también se pueden observar comportamientos protectores de los machos.

La figura del macho alfa posee un gran atractivo para todas las hembras, pero no siempre es así, y las hay que lo esquivan y se aparean con machos de segundo rango. Si el macho alfa lo percibe, los obliga a separarse; él al rebaño de machos y ella al de hembras.

En los rebaños de hembras reina la armonía, mientras que en el de machos reina la trifulca perpetua, el juego de la competitividad; raro es el momento del día donde impera la calma, y nunca hay calma cuando hay hembras en celo cerca.

Ciertamente, la imagen del rebaño de hembras transmite un mundo en paz, y no hay disputas por ser la hembra alfa que, sin privilegios, guía el rebaño hacia sitios de buena pasto, agua y seguridad.

Las luchas entre machos, alcanzan su máxima violencia en el interior del rebaño de hembras, cuando éstas entran en período de fertilidad sexual. El rico aparato olfativo de los machos los lleva a luchar entre ellos de manera compulsiva, y con las peleas se pueden generar situaciones de violencia que se traspasan a otros machos de segundo rango. Y cuando esto ocurre, el creciente de violencia puede llegar a escenarios que ponen en peligro a los animales pequeños y el equilibrio armónico de la manada de hembras.

La paz sólo volverá cuando no haya nada más por qué competir, pero, mientras el organigrama del poder no esté del todo establecido, la disputa continuará, porque no hay otra dinámica que el entrenamiento para el combate final que decidirá la paternidad de la mayor parte de las nuevas crías. Y todos, absolutamente todos sus comportamientos responden a esta sabia estrategia evolutiva: competir desde siempre y para siempre por ser el macho alfa. Sabia para animales, pero estúpida para los humanos.

Algunas publicaciones afirman que los cerebros masculino y femenino son idénticos, pero, en los animales son evidentes dos comportamientos absolutamente diferenciados entre hembras y machos. Y sería raro que en los humanos sea diferente. A beneficio de la ciencia, quizás sería más prudente decir que, de momento, no hemos sido capaces de encontrar las diferencias.

Aparte de comer y dormir, los machos viven dedicados exclusivamente a competir entre ellos. Mientras, las hembras viven dedicadas exclusivamente a generar y a proteger la vida de sus hijos, y aquellas que ejercen liderazgo, además a orientar el rebaño en relación a la vegetación de mayor calidad, a la orografía y a la meteorología.

Creo que se ha estudiado poco la forma como adquieren capacidad de decisión aquellas hembras que llevan la iniciativa y deciden los movimientos del rebaño sobre el terreno. ¿ Puede ser hereditario, o por una mayor experiencia, o por una habilidad especial como puede ser la capacidad de orientación, o la memoria ? Lo evidente, es que dentro de la misma especie y raza, hay animales más inteligentes y que aprenden más rápidamente que otros del mismo rebaño. Y también es muy evidente, que la hembra que toma una iniciativa que compromete a todo el rebaño, no ejerce "presión" sobre sus compañeras. Estas confían en que lo que ella decida, es el mejor.

Por su parte, los machos nunca interfieren en estas decisiones vitales; sencillamente, siguen el rebaño de hembras.

En estos comportamientos, el papel de la cultura y de la educación son inexistentes, y es por eso que tomados con la distancia que merecen, pueden servirnos para entendernos a nosotros mismos un poco mejor. Y se puede afirmar que son inexistentes, porqué los rebaños nuevos formados únicamente con animales que han sido separados muy jóvenes de su familia original, en la medida que van creciendo expresan los comportamientos mencionados, porque son instintivos y no aprendidos.

Instintivos también, son los comportamientos de los chimpancés de la especie bonobo, la única que es diferente y excepcional de entre todas las especies animales, incluidos nosotros mismos. Entre los bonobos no se percibe la existencia de separación de funciones entre machos y hembras, exceptuando la maternidad; y no hay luchas entre machos por ser el alfa. La práctica del sexo es continua y les sirve como estrategia de prevención de conflictos. Sencillamente, viven en paz. Los humanos los observamos, confundidos entre la envidia y el rechazo. A ellos les va muy bien, pues hace centenares de miles de años que disfrutan con éxito de su feliz y bondadoso carácter.

Los bonobos son una especie animal con comportamientos absolutamente matriarcales, sin embargo, prácticamente todas las especies de mamíferos también lo son, aunque la selección del macho reproductor se haga con violencia y pueda parecer que son patriarcales, pero, ni las hembras ni el conjunto del rebaño están sujetos a su voluntad. Y las hembras, - ya he mencionado alguna excepción -, aunque no escojan ellas el macho alfa, quieren aparearse con él.

Una montaña de problemas

El panorama mundial actual se caracteriza en que hay una acumulación de malestares que se expresan en opiniones políticas, y algunas de ellas son, más que vehementes, amenazadoras.

Por ejemplo, la subida de voto de los partidos llamados populistas, hay quien la explica como una reacción de desconfianza hacia los partidos políticos tradicionales, o que la crisis económica ha reducido el papel de las clases medias, o la entrada de extranjeros pobres sobre todo si tiene un color de piel diferente; o la suma de éstos y de otros de menor incidencia.

Pero, estas son realidades que afectan a muchas personas y no todas votan populismos. El factor individual es, pues, el determinante y emerge como vector principal de las decisiones políticas debido sobre todo a que los poderes públicos han perdido en buena parte el monopolio de la información. El fenómeno tiene pocas décadas de vida, y ahora centenas de millones de personas se comunican, mientras el concepto de información está gravemente lesionado.

De fake news siempre ha habido, y si alguien se dedicase a comprobar la veracidad de las noticias de prensa, radio y televisión de hace treinta años, o cincuenta, o cien, detectaría que muchas de las noticias e informaciones que la ciudadanía admitía como ciertas, eran una verdadera mentira, o una media verdad, o una manipulación grosera, etc. etc., y tanto en los medios de comunicación públicos como en los privados.

Así, se puede decir que el crecimiento actual del malestar, no responde directamente a que haya más causas, sino a la existencia de las nuevas herramientas de comunicación. Ciertamente, hay más causas de malestar ahora que hace 10 años, y hace 10 años había más que hace 20, y hace 20 había más que hace 30. . . y con esta canción, podríamos llegar muy atrás en el tiempo.

Durante los largos años de la "guerra fría", la amenaza nuclear no era una broma.

En algunos países la llegada de emigrantes provenientes de otros continentes, puede provocar resistencia, rechazo bastante generalizado e incluso agresividad. Estas conductas no son otra cosa que aquel comportamiento relatado líneas arriba en el apartado de etología animal, pero, amplificado hasta el absurdo gracias a la fértil imaginación de los humanos.

Las dramáticas migraciones e intentos de entrada a estados de economía rica por parte de africanos, sudamericanos y asiáticos, puede ser visto como el precio que estas sociedades pagamos por la brutal colonización. El problema tiene muchos matices y desborda tanto las fronteras como las mismas sociedades ricas.

Sin embargo, cualquier lector de temas internacionales podrá encontrar extensos trabajos dedicados a evitar los dramas que se están viviendo, elaborados por organismos internacionales autorizados, ya en la década de 1960. Los datos previsibles sobre seguridad alimentaria, demografía, clima y crecimiento económico, preveían con mucha exactitud lo que ahora está pasando.

La base de la pobreza en tantas regiones del planeta, muchas de ellas con enormes recursos para aprovechar, es resultado directo del sentido supremacista imperante en las sociedades ricas. Ha habido religiones patriarcales dominantes que durante los siglos donde la esclavitud era un buen negocio, habían llegado a certificar que los negros no tienen alma, y por eso se les podía tratar como animales.

Y aun actualmente, muchos de los grandes proyectos de inversión en países de economías pobres, se basan en apoyar a gobiernos corruptos e ineficientes, para lograr con comodidad y bajos costes, poder sobreexplotar los recursos naturales y poder abusar de su población. Es decir, que sólo operan las grandes empresas que pueden ejercer influencia política, siendo de hecho la continuidad de la colonización, con otras herramientas de control y otro discurso.

En estos marcos políticos tan comunes, pocos países ofrecen seguridad jurídica para atraer pequeñas y medianas empresas provenientes de países ricos. Y sin estas inversiones, las economías de los países pobres lo tienen muy difícil.

El calentamiento de la atmósfera aparece como el mayor peligro global. Hay que notar, sin embargo, que es una amenaza descubierta hace relativamente pocos años (las primeras observaciones son de finales de la década de 1970).

Con anterioridad, dos fenómenos ya merecieron la consideración de flagelos extraordinariamente peligrosos por parte de los organismos internacionales y centros de investigación solventes: el primero en la década de 1960 cuando la FAO, la Agencia de las Naciones Unidas dedicada a la seguridad alimentária, en una cumbre celebrada en Lomé diagnosticó que los procesos de desertificación creciente de extensas regiones del planeta constituían una grave amenaza para el futuro. Desertificación es la expresión acuñada entonces para definir la pérdida de fertilidad del suelo o la reducción de superficie de suelo fértil, causadas por una mala gestión humana.

En 1992, la misma FAO en la cumbre de Río de Janeiro, animaba y comprometía a los estados a proteger y conservar la diversidad de las especies vegetales y animales, muchas en peligro de extinción. Y todos los gobiernos del mundo firmaron los correspondientes protocolos de protección.

Ha habido, pues, diferentes alertas generales antes que la del cambio climático, y los problemas enunciados eran muy graves, tanto para determinadas regiones y determinadas poblaciones como por el conjunto del planeta. Y si tenemos que tener aquellos retos como referentes de lo que debemos ser capaces de enmendar, el futuro aparece muy amenazante, pues el fenómeno de la desertificación sigue sin freno; y el de la extinción de especies, si bien se redujo en las de interés agrícola y ganadero, continúa en las silvestres.

Más problemas graves: la industria masiva del plástico se inició en la década de 1960. Y los químicos e ingenieros que trabajaban ya sabían perfectamente cuál sería su comportamiento y efectos contaminantes en los sistemas naturales.

Con anterioridad, el famoso DDT para matar insectos era un producto altamente tóxico que fue comercializado para uso familiar durante muchas décadas. Sus fabricantes conocían perfectamente su peligrosidad.

También la peligrosidad del mineral amianto era bien conocida y certificada médicamente, ya en 1975 cuando los obreros del gran yacimiento de Asbestos, en Quebec, bloquearon la mina para forzar a cerrarla. Pero, en muchos países continuó en el mercado durante muchos años.

Y los metales pesados y otros residuos químicos han contaminado las aguas. Y los antibióticos disueltos son también un problema grave. Y la mayor parte de estos proviene de las granjas de cría de animales, donde, además –con muy pocas excepciones - son maltratados hasta los límites.

Muchos otros productos industriales han sido regulados severamente e incluso prohibidos tras causar grandes perjuicios, sea a las personas o al conjunto de la biosfera. Y en todos, su técnica de obtención había proporcionado conocimientos suficientes para evitar o limitar su producción y comercialización.

La lista de aberraciones es demasiado extensa. Y mirando el presente, cuando los medios de comunicación están llenos de artículos científicos, informes, noticias de movimientos sociales y declaraciones institucionales y de personajes públicos en relación al medio ambiente, la alimentación y la calidad general de los sistemas naturales, se mantiene con todo vigor aquel principio cruel que decide que ya arreglaremos las cosas cuando estén casi rotas, pero, no antes. Y de después, seguir compitiendo para hacer negocio, con los correspondientes trabajos de recuperación.

En todo el mundo de la alimentación, la cantidad de problemas es interminable, hasta el punto de que está cambiando el paisaje humano de casi la totalidad del planeta, siendo la obesidad y la vulnerabilidad a determinadas afecciones los más amenazadores.

Hay guerras que sólo se justifican por el control del petróleo, cuando es indiscutible que su aprovechamiento tiene un efecto catastrófico para el clima del planeta. Este es el caso más escandaloso, sin embargo, hay muchos otros también muy graves a los que no se da mucha importancia, a pesar de que incorporan derivas del todo destructivas.

Una es la reducción de la superficie cultivable y de su fertilidad, que en el conjunto del planeta disminuye continuamente, sea por la progresión de los grandes desiertos, por la degradación de la calidad del suelo y por su sobreexplotación, por erosión, por la utilización de potentes pesticidas y herbicidas, por el vertido de residuos provenientes de la ganadería industrializada, y por el cambio de uso del suelo de agrícola a urbanizable, decretado por las administraciones públicas.

Y no hay más superficie cultivable, que no sea por eliminación de forestal. Es cierto que la mecanización de los trabajos agrícolas llevó al abandono de algunas tierras de cultivo, donde ahora está crecido matorral o bosque, sin embargo, son pocas en la estadística mundial de suelo fértil.

Aunque podemos sentir que somos una cultura tecnológica, por imperativo vital y biológico somos antes que nada una cultura agrícola. Y la peor consecuencia del cambio climático, no es la elevación del nivel del mar, sino la incapacidad de las plantas agrícolas para continuar dando sus frutos cuando cambian los parámetros de meteorología a los que están adaptadas. Cambio climático significa, exactamente, eso, y nadie es capaz de prever un mapa del clima mundial desde esta perspectiva.

Hay que lamentar el hecho de que la FAO haya casi dimitido de su función de velar por la seguridad alimentaria global. Fue muy activa hasta finales de siglo XX, sin embargo, falta de presupuestos, sus diagnósticos y proyectos se han quedado en sus archivos. Y, justamente sus competencias fundacionales: bosques, tierra agrícola y biodiversidad, sufren las consecuencias. Es decir, nosotros.

Otro gran problema es la muy deficitaria gestión forestal de los bosques del planeta, todos empobrecidos y/o devastados por procesos intensos de deforestación, incendios, erosión y pérdida de biodiversidad y de fertilidad del suelo. Todas las regiones de clima mediterráneo sufren el azote del fuego desde hace muchas décadas, y en los últimos tiempos también los bosques boreales sufren olas de incendios devastadores de grandes extensiones.

En este campo, hay "modas" sin sentido, como la de la industria de la biomasa como calefactor de viviendas, que afirma que ésta no tiene coste medioambiental, debido a que es renovable. Pero, vierte gas de carbono en la atmósfera, cuando ahora lo que hay es no hacerlo. Aparte de que, en pocos años, los humos de combustión emanados al ámbito urbano constituirán un problema de salud pública.

El sistema, para hacer negocio, genera un problema, y tiempo más tarde, hace negocio reparando los daños, en una carrera continua hacia parámetros de escasez y de sufrimiento que a pesar de que ahora ya se pueden prever y cuantificar, continúan avanzando.

Otro problema se refiere a la industria de construcción de edificios, donde se mantienen tecnologías que no deberían haber tenido la exclusividad de que disfrutan, a pesar de ser restrictivas tanto en la durabilidad de los edificios, como de sus condiciones de confort y, sobre todo, por su elevada incidencia contaminante de la atmósfera, con emanación de gas de carbono. Sólo la fabricación de cementos para la construcción, lanza a la atmósfera el 7% del total esparcido por todo el planeta.

Para visualizar la magnitud del problema, sólo se debe tener en cuenta que, en un plazo no mayor de cien años, la práctica totalidad del paisaje urbano del planeta deberá haber sido derribado, transportado y acumulado en enormes vertederos y sustituido por nuevas edificaciones, ya que el "cansancio técnico" de los cementos empleados obligará a su derribo.

Esta realidad física plantea retos para un futuro casi inmediato en muchas zonas urbanas del planeta, muy especialmente donde hubo un gran crecimiento económico a partir de la década de 1950, con el correspondiente volumen de construcción. Muchos de esos edificios están cercanos al tiempo de "cansancio", y habrá que derribarlos sin que se pueda aprovechar nada, y habrá que sustituirlos por construcciones nuevas. Pero, no existen aún las tecnologías que superen aquellos déficits.

En esta cuestión, sólo constatar que en la época del imperio romano se construyeron grandes edificios que mantienen aún toda su solvencia estructural, con muy poca producción de gases de efecto invernadero, Ahora se podrían fabricar aquellos materiales, sin emanaciones de ningún tipo.

La denominación "nuevas tecnologías" abarca diferentes sectores industriales y de servicios muy especializados, generados por la investigación en electrónica. Y con un gran aparato mediático, se nos presentan como la panacea para casi todos nuestros males. Los más predicados son como activador de la economía, como factor de sociabilización y como herramienta de aprendizajes diversos. Y son innegables, pero sin exagerar. Como ejemplo, el gran esfuerzo inversor en conseguir coches sin conductor, como se rentabiliza en términos de economía real ? Más que otra cosa, será un juguete nuevo. También muchas de las inversiones millonarias en App, tienen dudosas ventajas como elementos de economía productiva, sin embargo, el sistema las ha detectado como prometedoras de grandes ventas masivas. Y no habría nada que objetar, si no fuese, porqué. . .

Este gran sector de negocio nuevo presenta algunas cosas feas. Una es que el uso cotidiano de los aparatos por parte de menores de edad les puede provocar dependencias que pueden ser muy graves, ya que en su uso experimentan emociones intensas que ellos integran como parte de su carácter básico. Un experto reconocido, en una entrevista aparecida en un medio de comunicación de Barcelona durante la celebración del gran World Mobile Congres, afirmaba con datos experimentados que lo que ahora, banalmente, damos a los pequeños para que se entretengan, les provocará una dependencia mucho más perniciosa que la de cualquiera de las drogas duras que conocemos, ya que estas se consumen como muy pronto en la adolescencia, mientras que la adición a las pantallas se adquiere cuando los circuitos neuronales del cerebro se están formando. Me temo que pocas referencia a este problema, en las ponencias del congreso. En muchas familias – no en todas aún - ya se percibe como grave, y nadie sabe cómo actuar.

Y tampoco olvidar que, de lo para que sirven de manera eficiente las nuevas tecnologías, es para controlar mejor. De eso sí que se habla, a pesar de ser el problema menor.

No se puede acabar con este tema, sin mencionar la grave agresión que para muchísimas personas representan las ondas de radio que han invadido todo el espacio. Y cuanto más potente es el sistema de comunicación, más alta es la frecuencia de emisión y más nociva para la salud.

Hay que mencionar, y denunciar como sistémico, el principio empresarial de producción industrial de la estrategia conocida como obsolescencia programada formulada hace ya un siglo, que aconseja a los fabricantes el calcular y programar la durabilidad del útil a construir, en función estricta de los intereses de quien lo fabrica, aunque el resultado lesione los intereses de los compradores o / y que perjudique los sistemas naturales. No hay ningún tipo de legislación que se refiera y ponga límites a esa práctica, y el planeta se está convirtiendo muy rápidamente en un gran vertedero.

Finalmente, el problema de la obtención de energía. Combustión de energías fósiles ? No, pues son las que emiten la gran mayoría de los gases de efecto invernadero.

Fisión nuclear ? ahora reivindicada por algunos, ya que no genera gases. En su contra, aparte de su ya experimentada inseguridad, es que constituye una muy mala herencia para nuestros descendientes, ya que les obligará durante muchos siglos a mantener los residuos en costosas medidas de seguridad física y militar. Y no sabremos qué esfuerzo ineludible representará para ellos. Una herencia del demonio. Un problema moral, irresoluble para los que nos hemos beneficiado de ella en forma de electricidad barata,

Los egipcios de hace 4.000 años ya utilizaban molinos de viento. Ahora volvemos a ello, y además se han inventado otras energías no contaminantes. Pero, parece que ni haya dinero suficiente para desarrollar, justamente, el sector más estratégico de todos.

El sistema

Complejo de definir, pues parece que lo abraza todo, es el conjunto de ideas, creencias, mitos, convicciones, prácticas y leyes que conforman y enmarcan la actividad social, económica y política mundial. Y que después del fracaso del sistema comunista es sinónimo de capitalismo.

De críticas al sistema capitalista se han hecho desde muchas sensibilidades e ideologías. Incluso, políticos de y primer nivel adscritos al sistema han hablado alguna vez que hay que reformarlo, para poder hacer frente a la degradación de los sistemas naturales y a los nuevos retos de la globalización. Se ha hablado, pero no hay ninguna idea nueva, ninguna propuesta. Algunas reformas tímidas, puntuales, del todo insuficientes y nada más. Y el sistema sigue, proporcionando abundantes productos y objetos de consumo y de uso, degradando los sistemas naturales al ritmo determinado por las innovaciones técnicas, que son muchas y de gran impacto gracias al gran desarrollo de la ciencia y la tecnología.

Algunas observaciones sobre acontecimientos de la historia reciente pueden ser esclarecedoras, para entender el carácter de eso que llamamos el sistema.

A finales de la década de 1980, la URSS, colapsada, admitió su incapacidad para mantener el sistema comunista. Y en toda aquella inmensa geografía, las prácticas y las herramientas capitalistas habían dejado de existir hacía ya setenta años. Tal como China, poco más tarde.

Dos grandes estados, con muchos millones de personas que, sin que haya capitalistas ni capitalismo, conforman su nuevo sistema de gestión de la economía con los mismos valores y principios vigentes en las economías capitalistas de siempre.

Se debería cuestionar el porqué de que ni la URSS ni China no evolucionaron, buscando otro sistema, cuando el capitalismo ya había dado muestras sobradas de su incapacidad y de su conflictividad.

Deberíamos pensar que el sistema, tal como lo conocemos, es el único posible, porque es el que responde al carácter ya las necesidades reales de los humanos ?

En mi opinión, hay un elemento de confusión que deriva de la asimilación del concepto de economía de mercado con el de sistema. Para el pensamiento de izquierdas son lo mismo.

En esta cuestión hay una figura central en la vida de cualquier mercado: la figura del almostasser, que es el nombre de la persona responsable de regular y vigilar el mantenimiento de las buenas prácticas en los mercados tradicionales de las sociedades tribales. Unos mercados que verdaderamente, sí que responden al carácter y las necesidades espontáneas de los humanos.

En el mundo capitalista tiene muchos otros nombres y especializaciones: los gobiernos, las leyes, los decretos y las normativas, los organismos reguladores, las inspecciones, la justicia, etc. etc. dedicadas a vigilar la buena marcha del sistema, sea a los niveles local, regional, estatal o mundial.

El problema, puede ser ¿ quién regula y vigila los reguladores ? Un gobierno mundial sería más eficiente ? Probablemente sí. Pero, ¿cómo se llega a un gobierno mundial ? cuando las organizaciones que conforman la ONU tienen ya setenta año de vida - justamente el período más destructor de los sistemas naturales de la historia -, y tampoco hay ninguna voluntad ni estrategia potente para reforzarlas, dotándolas de más poder ejecutivo, normativo y coactivo .

No hay que hacer la pregunta, porque nadie la responderá con veracidad y competencia, y la incógnita persiste: ¿cómo es que con tanta ciencia y con tantos sistemas de control, el sistema sigue siendo tan destructor ?

Es el reflejo de la lucha entre el bien y el mal, pueden pensar los que tienen creencias religiosas.

O bien, un estado de desequilibrio homeostático que nos aboca - y nos adapta - a una ausencia cronificada de bienestar.

Quien esté inmerso en la explicación religiosa, la misma doctrina le suministra todas las herramientas para enfrentar las adversidades.

Pero, para quien entienda la segunda opción, el reto es enorme, y requiere toda la atención y toda la empatía posibles. Otra vez, pasa lo que pasa, porque no sabemos lo que nos pasa. Es decir que, individual y colectivamente, tenemos problemas psicológicos aún poco identificados, que nos llevan a la incapacidad para gestionar sabiamente y prudentemente la continuidad de la vida en condiciones aceptables para todos.

También podemos preguntarnos ¿cuál es el motor central del sistema ?

¿ cuál es su carácter fundamental, aquel que empuja el denominado progreso ? Y cualquier respuesta no puede menospreciar el gen de los hombres que nos lleva a la necesidad de competir y, en consecuencia, el concepto de competitividad como base esencial del progreso.

En este punto, la referencia al comportamiento de los animales machos es inevitable. Su especialización de género es competir de manera continuada para llegar a tener un lugar de preeminencia entre todos ellos. Entre los humanos, las cosas, aunque enmascaradas con doctrinas diversas, no son muy diferentes.

Cuando el feminismo reivindica puestos de poder en la empresa, la respuesta misógina- machista es que las mujeres están menos dotadas que los hombres para competir. Las razones que dan son diversas y todas ellas de carácter justificativo y benevolente: las mujeres quieren traer hijos al mundo, quieren tiempo para cuidarlos ellas mismas y también para atender a las personas que en el ámbito familiar necesitan atenciones. Y las mujeres que no emprenden el camino de la maternidad ni la responsabilización de un hogar, pese a no tener aquellas limitaciones de tiempo y de atención, con excepciones claro, dicen que tampoco están al nivel de las aceleradas y duras dinámicas a que obliga la competitividad. En resumen, que son poco machos para poder competir entre machos.

Ser competitivo para producir y para comercializar más y mejor; ser competitivo para llegar a gobernar las instituciones públicas; ser competitivo para controlar más recursos naturales, sean tierra cultivable o materias primas, aunque estén situadas más allá del espacio propio; y ser competitivo para disponer de trabajo humano al mínimo coste. Competitividad entre machos para ser el rey de la montaña, para dirigir un país, un ejército, una empresa, una organización criminal, etc. Competir en y para cada escalón de poder.

La competitividad puede ser una habilidad admirable, siempre que se disponga de un mecanismo de frenado que evite las posibles derivas, ocasionados por la ceguera extendida entre los competidores. Ceguera que se puede entender com el efecto secundario de la competitividad.

Otra vez, la figura del almostasser ética y técnicamente solvente aparece como imprescindible y se puede afirmar que es la peor amenaza para el sistema. Sólo hay que recordar cuáles son los argumentos de los defensores de los paraísos fiscales, para no acabar con ellos ni con la destructiva rémora de la corrupción organizada. Hay quien opina que la corrupción es el equivalente al lubricante que necesitan las máquinas para poder trabajar a mucha velocidad.

Un fenómeno que el sistema considera cíclico, son las crisis de la economía. La última hace pocos años, generada por el híper inflación inmobiliaria que abocó a una severa restricción del bienestar económico en muchos países y que, de paso, afectó a todo el planeta.

Y no es que no fuera del todo previsible, pues las viviendas son artefactos de gran volumen y en todas partes necesitan el control por parte de las administraciones públicas.

Las empresas constructoras y los bancos, que primero las financian a ellas para luego financiar a los compradores de viviendas, se justificaban con el argumento de que si no jugaban, quedaban descolgados del sistema, pues los competidores se les comerían.

Y en muchas reuniones ejecutivas se adoptaban decisiones temerarias, a sabiendas de que se jugaban el futuro de la empresa. Sólo se puede encontrar explicación acudiendo a aquel carácter que llamamos competir por ser el macho alfa.

Cuando el desafío empieza - siempre hay alguien dispuesto – y va tomando dimensión y velocidad, lo que aparece como definidor de la conducta es que, si aflojas, te comen vivo. La dinámica del conflicto se asemejándose a una avalancha violenta o a una verdadera guerra, y no se puede parar, aunque que el final sea bien previsible: uno, o unos pocos, saldrán ganadores y todo lo demás perdedores. Y todo el mundo quiere creer que él será el elegido por la fortuna y será reconocido como macho alfa.

En el mundo actual, las opciones para competir son inmensas en el campo de la economía, en el de la política y en el de las innovaciones técnicas y la investigación, de modo que el conjunto de la sociedad siempre debe estar pendiente de una trifulca u otra. Y es un mal vivir.

Y cuanta más dimensión tenga lo que nos disputamos, más falta de cordura en nuestra conducta, y las peleas y rivalidades entre hombres ante las grandes oportunidades que pueden hacer historia, pueden evolucionar hasta devenir, literalmente, verdaderas armas de destrucción masiva.

Prácticamente, en todas las guerras de la historia, el proceso de gestación es el mismo que el comentado en relación a la reciente inflación inmobiliaria.

Veamos uno: a finales del siglo XIX, el continente africano era el espacio de disputa mundial, sobre todo entre Francia, Alemania, Italia y Gran Bretaña. En toda África, ninguna sociedad militarmente capaz de resistir la penetración europea, muchos recursos para explotar y muchas personas dispuestas a trabajar por muy poco. Italia y Alemania, que recientemente habían vivido procesos de unificación política, se sintieron suficientemente fuertes para querer un pedazo del gran pastel.

A comienzos de siglo XX, el emperador alemán de entonces visitó la ciudad de Tánger, donde fue recibido por el monarca marroquí con grandes celebraciones festivas populares. Aquel gesto encendió todas las alarmas y empujó una dinámica de conflictos que hacía varios años que se iban perfilando. Y los estados, aconsejados por las grandes compañías nacionales, compitieron encarnizadamente en una dinámica primero solo diplomática que, finalmente, y con la complicidad de EE.UU., Rusia y España, dejó fuera la muy industrializada y poblada Alemania.

Y esta inició la Primera Mundial, de resultados aterradores en destrucción de vidas y de bienes materiales. Había otras causas, pero, esta fue determinante.

Con la perspectiva que da el tiempo, se puede comprobar que muchas de aquellas estrategias de dominación del continente africano estaban basadas en criterios e informes erróneos. Por ejemplo, con la Gran Guerra ganada, Francia pudo completar la colonización de Argelia y de Marruecos. Y el balance de aquella aventura a fue sobre todo muerte y destrucción, porque, en ninguno de los dos países había riquezas que justificaran la empresa colonizadora. Devastación y muerte, a cambio de un espacio de tierra poco productiva debido al clima seco; y para beneficiarse del petróleo que se encuentra en una pequeña región del país, tuvo y conquistarlo todo.

En el caso de Italia, esta se puso como objetivo la colonización de Libia, y como Gran Bretaña controlaba Egipto, decidió ir más allá y conquistar también la lejana Abisinia. Su aventura se saldó con derrotas estrepitosas y sin sacar ningún provecho económico.

Después de la Segunda Guerra Mundial, en gran parte herencia de la primera, si bien el proceso de descolonización de Marruecos fue por acuerdo pacífico - gracias a las presiones de EEUU -, la de Argelia supuso para Francia muchas pérdidas humanas y materiales, que no terminó hasta a la independencia en la década de 1960. Hace pocos años, un jefe de estado francés pidió perdón, diciendo que la colonización fue un error histórico. Sí, sólo un reto entre machos.

Ciertamente, en términos estrictamente económicos, todos los estados colonizadores sacaron provecho, si identificamos el país con las grandes empresas nacionales. De hecho, quien pagó un precio elevado fueron los soldados y quien les amaba. La muerte, el dolor y los desastres de las poblaciones sometidas, fueron tan grandes, que no caben en ninguna lista de agravios.

Evitar más guerras, restaurar y preservar la calidad de los sistemas naturales, mejorar las economías de los países que más lo necesitan y avanzar en la implantación de sistemas democráticos, son los grandes retos que el sistema ha demostrado sobradamente que es incapaz de gestionar con competencia.

Y se necesitan más preguntas, para obtener alguna respuesta.

La primera pregunta es si las sociedades patriarcales, pueden existir sin un sistema de economía de mercado. La respuesta es sí, porque la URSS y China son sociedades y culturas patriarcales. Hay que recordar que durante los regímenes comunistas, la depredación del medio ambiente era tan o más exagerada que en el mundo capitalista. O sea que, en capacidad de destrucción del medio ambiente, el común denominador es el patriarcado y no el modelo económico.

Y otra pregunta es, si la economía de mercado puede existir sin patriarcado. La respuesta debe ser afirmativa, porque, hay prósperas economías en sociedades actuales – pocas, ciertamente - que no se pueden definir como patriarcales. Las mencionaré más adelante.

Parece, pues, que lo que define el sistema es más una cuestión cultural y social, que económica.

Se puede concluir que el carácter básico de este sistema que genera problemas sobre problemas de manera continua, no es la economía de mercado, sino que es el patriarcado, definible con la frase que encabeza este apartado: el conjunto de ideas, de creencias, de mitos, de convicciones, de prácticas y de leyes que conforman y enmarcan la actividad económica y política de prácticamente todas las sociedades del planeta.

Sabemos que la lucha entre machos es una constante evolutiva, pero, entre los machos humanos evolucionó hacia una vocación de control absoluto, sobre las mujeres, sobre el conjunto de la población, sobre las ideas y sobre los bienes materiales.

Me parece que es momento de cambiar de tema, pues continuarlo con más reflexiones y exposiciones críticas sobre el sistema nos pondría, el lector ya mí mismo, de muy mal humor. Lo haré incorporando unos cuantos párrafos de poesía extraídas de una magnífica obra de teatro cómico.

Lisístrata, la protagonista, en diferentes escenas, dice:

- Es la salvación de Grecia lo que propongo. De las mujeres, sí, de las mujeres depende la suerte de la ciudad. . . . si nos ponemos de acuerdo las mujeres, las de Tebas, las de Esparta y las de Atenas, todas juntas la salvaremos.

- Al principio de la guerra, con la sensatez que nos distingue, nosotros aceptábamos todo lo que hicisteis los hombres. No nos dejasteis rechistar. Tampoco es que estuviéramos de acuerdo, no creas. Cuántas veces os sentíamos desbarrar en asuntos de vida o muerte ! Después, encogidas por dentro, os preguntábamos con una sonrisa en la boca: "ya está decidido que se va a gravar en la estela de piedra, sobre la tregua ?, Para sentir siempre la misma respuesta: " ¿ Que has de hacer tú ? ¿ No callarás nunca ? " Y, mira, ¿ que teníamos que hacer las mujeres ? Callar.

Entonces, nos enterábamos de una decisión vuestra de lo más errónea. Y os preguntábamos: "Pero, ¿ qué hacéis, dónde tenéis la cabeza ? El mío me fulminó con la mirada y me dijo: " A tu telar, tú, si no quieres que te rompa la tuya ! La guerra es cosa de hombres !”

- Salid compañeras ! A por ellos, panaderas, verduleras, floristas, adrogueras, hostaleras, pescaderas, carniceras del mercado ¡, dadles sin contemplaciones ¡. Alto, repleguémonos ahora, dejadlos, que no queremos despojos.

- Hoy mismo ocuparemos la acrópolis. De ello - controlar el tesoro en plata de la ciudad - se encargarán las viejas.

- ¿Qué os había dicho? Ya son dentro. La acrópolis es nuestra ! . . vamos a ayudarlas a cerrar las puertas.

- Lo trastorna todo, la plata. Con el fin de robar, quienes manejan los asuntos públicos siempre se están pensando una de nueva. Pero, se ha acabado ! Ya pueden hacer lo que quieran, que de aquí no saldrá ni un céntimo más.

Obra: Lisístrata

Autor: Aristófanes,

Lugar: Atenas, hace 2.400 años.

De esta picante y divertida obra de teatro, muy representada y aplaudida, he reproducido sólo unas cuantas líneas que tienen tono serio, pero muchas escenas son de alto contenido erótico. Continua siendo el mejor texto escrito que trata del milenario conflicto entre hombres y mujeres, donde ellas llevan la iniciativa y luchan hasta ganar, y conseguir la paz. Del mismo autor, otras obras tratan el mismo tema.

Podemos imaginar que una escena similar a la explicada en la segunda frase reproducida, la habríamos podido sentir en muchos hogares durante la gestación de la burbuja inmobiliaria de hace pocos años. Y en la que deflagró en EEUU en 1929. Puede ser con otras palabras y tonos, pero en el mismo sentido.

Líneas arriba he insinuado que hay hombres alfa que tienen comportamientos faltos empatía, hasta el punto que no son capaces de evaluar los daños de sus acciones. Puede que aquí habría lugar para un estudio psicológico, pero nos la ahorraríamos tras escuchar las opiniones que sobre muchos de ellos pueden tener sus parejas. Lisístrata, ya hace mucho tiempo que nos cantó las cuarenta.

La República de Atenas

La democracia, el gran descubrimiento de la ciudad-estado de Atenas, hace ya más de 2.600 años, fue recuperada como sistema político por los Estados Unidos de América a finales del siglo XVIII, y des de entonces y sobre todo una vez acabada la II Guerra Mundial, ha ido conquistando la confianza de la ciudadanía de todo el planeta como modelo de pensamiento y como sistema político; y hoy pocos sistemas autocráticos son capaces de mantenerse sin violencia.

La implantación de la democracia en Atenas otorgó al sistema tanta solidez social, cultural y económica, que grandes autores literarios de éxito podían ir del todo a contracorriente de las ideas imperantes, introduciendo otras nuevas y proponiendo preguntas inquietantes. Y si hemos de considerar que los intelectuales y los artistas constituyen los vectores de cambios culturales, podemos pensar que la sociedad ateniense evolucionaba hacia el reconocimiento y la rectificación de sus errores y de sus injusticias básicas: las mujeres, los esclavos y la guerra imperialista.

Atenas era una sociedad machista, esclavista, capitalista y con un gran ejército marítimo, y a pesar de todo ello, había libertad de expresión y tribunales serios - con dos excepciones de las cuales les atenienses siempre se avergonzaron: los juicios de Aspasia (pareja del jefe de estado Pericles) y el de Sócrates.

En sus mejores momentos, los miembros del jurado eran nombrados por sorteo; los episodios de corrupción eran sólo de personas individuales, porqué el sistema había llegado a erradicar la organizada; se había prohibido la tortura y el castigo físico de los esclavos y la pena de muerte se aplicaba en casos muy excepcionales, sólo cuando se habían lesionado los intereses generales.

El censo máximo de hombres atenienses con derechos políticos llegó a ser de unos 40.000, pero pocos agricultores acudían a las sesiones de la Asamblea en la capital, que reunía normalmente a no más de 10.000 ciudadanos.

Los hombres prácticamente hacían vida aparte de las mujeres, dedicados a los negocios, a la cultura, el ejercicio físico, a la guerra y sobre todo a la perpetua discusión sobre todas las cuestiones de interés público. No en vano fueron los inventores de la república.

Mientras, las mujeres de la rica Atenas vivían confortablemente en casas bien construidas, bien amuebladas y bien servidas por esclavas; y su trabajo era, además de dirigir la vida doméstica, sobre todo la de dar hijos a la sociedad.

En este marco, conformado por hombres que mandan en todo y mujeres que cuidan el hogar, a las hijas hasta que las casen y a los hijos hasta que son adolescentes, el teatro fue el medio más utilizado para expresar las ideas críticas con el sistema. Los autores, todos hombres, los actores y el público también.

Cuestionando la esclavitud, Eurípides escribe: el esclavo inteligente no es peor que el hombre libre, cuando el alto nivel de la economía griega no se podía mantener sin esclavos.

Las obras literarias y científicas que nos han llegado, si se tiene en cuenta que la duración de aquella ola de inteligencia fue comparativamente muy corta en tiempo, son la mayor expresión de talento creativo de toda la historia de la humanidad y el referente más relevante de lo que entendemos por cultura. Todo generado en una sociedad patriarcal, que al adoptar un sistema de gobierno basado en la democracia, habían convenido que la libertad de expresión era sagrada, y nadie tenía que callar nada.

El pensamiento crítico está presente en la mayor parte de la producción literaria de los grandes autores trágicos.

De Esquilo, podemos leer que el rey Agamenón, el gran líder de la coalición de ciudades griegas que fue a la conquista de Troya, cuando diez años después y ganada la guerra retorna a su ciudad, su esposa Clitemnestra lo asesina apenas entrar en palacio.

Ella tiene una amante que la ha "consolado" durante la larga ausencia del marido, y ambos quieren convertirse en reyes legítimos. El relato aparente es el de la ambición de una mujer infiel que asesina el gran héroe, cuando este agotado por la larga guerra regresa a casa. Pero, leyendo el texto, éste pone en boca de ella que no es la ambición lo que le empuja a matar, sino la venganza. Agamenón, antes de comenzar la guerra contra Troya y oyendo los augurios negativos de los magos, decidió hacer un sacrificio de sangre. Y para no dejar lugar a dudas sobre su liderazgo, ordenó sacrificar su propia hija. Y Clitemnestra, la madre de la joven, lo espera con el cuchillo bien afilado.

En la tragedia Antígona, Sófocles describe el desafío de la protagonista frente al poder despótico. El rey ha dado orden de vejar el cadáver de un hermano de Antígona como escarmiento público por la deslealtad de aquel. Pero, ella recrimina al rey su falta de sentimientos, desobedece la orden, da sepultura a su hermano, y luego se suicida.

En una escena, Antígona le dice al rey: no he venido a compartir el odio, sino el amor.

También de Sófocles, en la obra Tereo : pero ahora, separada de mi casa, no soy nada. A menudo, considerando la naturaleza femenina, debo concluir que no somos nada. De chicas vivimos en la casa de nuestro padre. . . . . . . Pero, cuando llegamos a la pubertad y somos conscientes, se nos expulsa y somos vendidas lejos, unas a extranjeros, otras a bárbaros, unas a casas tristes, otras a hogares llenos de violencia. Y una vez que en la primera noche se nos ha unido a nuestro marido, estamos obligadas a alabarlo y a creer que todo lo que el haga es lo correcto.

Mujeres en casa, sí, pero, mujeres moralmente fuertes e inteligentes. De modelos de mujer hay muchos en la literatura de la Atenas democrática. Eurípides, en la obra Las Bacantes describe escenas de libertad absoluta de las mujeres de una ciudad, que durante unos días abandonan su papel de sumisas amas de casa y suben a la montaña a vivir experiencias vitales. El rey de la ciudad desprecia los consejos de los viejos, que le dicen que no se inquiete, pues todas volverán y sobre todo que no se atreva a interrumpir la necesidad de experiencias de libertad de las mujeres. El rey, prepotente, no les hace caso, y por una confusión macabra termina comido por las mujeres en el ágape ritual de final de fiesta, consistente en la carne del primer animal feroz que se acercara a las mujeres.

Las obras y los autores mencionados fueron todos primeros premios en los festivales de teatro de Atenas. Es decir que las obras eran aplaudidas y los autores venerados como sabios. Podríamos decir que eran los premios Nobel de la época. El teatro era el lugar donde se exponían las contradicciones y las injusticias del sistema, y las mujeres eran a menudo las protagonistas y referentes morales.

Las obras que nos han llegado, son sólo una pequeña parte de la gran producción de la Atenas clásica; muchas no se sabe cómo ni cuándo se perdieron, sin embargo, una gran cantidad fueron quemadas por fundamentalistas religiosos durante la época romana, en el gran incendio de la Biblioteca de Alejandría.

Dedicar un apartado a hablar de Atenas responde a que, en mi opinión, el sistema democrático es la única vía capaz de evolucionar hacia más libertad, más justicia y más protección de los débiles, pues la democracia más rudimentaria se perfecciona, siempre que haya unos mínimos de libertad individual que permita que las ideas críticas puedan ser explicadas en público. Este es el indicador de la calidad democrática, y los niveles de aquella democracia no han sido igualados por ninguna otra en toda la historia, ni por las más avanzadas de hoy.

Otro aspecto relevante de las leyes de la República de Atenas, es la rendición de cuentas a la que estaban sometidos todos aquellos que administraban o dirigían algún asunto público. El mismo historiador Tucídides, no por corrupción ni por traición, sino por un error en el mando de una flota de guerra, sufrió destierro muchos años.

El mismo Tucídides pone en boca del jefe de gobierno Pericles, en uno de sus discursos a la Asamblea, la frase siguiente: Nosotros, los atenienses, a aquellos ciudadanos que no participan en los asuntos públicos, no los tenemos por unos tranquilos, sino por unos inútiles.

También relatado por Tucídides : se dirá que la democracia no es ni inteligente ni equitativa, y aquellos que poseen mucho dinero son los mejores para ejercer el poder más acertadamente. Pero, yo afirmo, en primer lugar que se llama pueblo al conjunto de la ciudadanía, mientras que el término oligarquía sólo designa una parte; después, que los ricos son los mejores guardianes del dinero, pero para dar los mejores consejos tenemos los más inteligentes, y que para tomar la mejor decisión después haber escuchado, está la mayoría. Estos elementos, por separado o en conjunto, tienen una parte igual en la democracia. La oligarquía, por el contrario, hace partícipes de los riesgos a la mayoría, sin embargo, en cuanto los beneficios, no se limita a llevarse la mayor parte, sino que lo arrima y se lo queda todo.

En Antígona, Sófocles escribe: Teniendo recursos para todo, no se queda sin ellos ante el futuro. Sólo contra la muerte no encuentra remedio, pero sabe prevenirse de las muchas enfermedades, procurando evitarlas. Y poseyendo la industriosa habilidad del arte más de lo que podía esperarse, actúa unas veces bien o en otras se arrastra hacia el mal, conculcando las leyes de la patria y el sagrado juramento hecho ante los dioses. Aquel que, ocupando un alto cargo en la ciudad se habitúa al mal por atrevido, es indigno de vivir en ella; que nunca sea mi huésped y menos mi amigo aquel que tales cosas haga.

Aunque parezca incomprensible, todavía hoy existen comportamientos hostiles a aquel fenómeno cultural, tan corto en tiempo y en dimensión demográfica, pero tan especial y tan rico. Las lecciones de Atenas son demasiado buenas.

Aquel fue el momento especial de la historia, y duró en su plenitud sólo unas cuantas décadas. Los errores propios - reconocidos por ellos mismos -, rodeados de países bárbaros y autocráticos, acabaron con ella.

Las democracias de hoy

Otro momento afortunado de la historia, fue cuando las colonias que mantenía Gran Bretaña en América del Norte se declararon independientes. Unos años antes de la Revolución Francesa, un grupo de personas adscritas a la masonería, instauraron el primer sistema democrático de la época moderna. Y desde entonces, en un lento pero continuo goteo, el modelo ha sido instaurado formalmente en la gran mayoría de los estados del planeta. Con más o menos calidad, cierto. Afortunadamente, la gran virtud de la democracia es que si no la interrumpe ninguna dictadura, se va perfeccionando por ella misma.

Pero, hay que tener presente que el sistema ha funcionado durante milenios sin democracia y que muchos estados todavía prescinden de ella. La democracia es un lujo del sistema patriarcal útil para contentar a la ciudadanía. Pero, un lujo al que se le marca unos límites.

La separación de poderes, en legislativo, ejecutivo y judicial, es el carácter esencial de cualquier democracia. Es decir, votaciones libres para escoger aquellas personas que representan a la ciudadanía, votaciones libres de los elegidos para formar la cabeza del poder ejecutivo, y aparte un poder judicial independiente de los dos anteriores. Complementario de los tres, los medios de comunicación merecen la consideración de cuarto poder.

Muchos estados reúnen estas condiciones, pero, en todos hay restricciones funcionales que pervierten la democracia, también en las mejor consolidadas. Y estas restricciones, que aparecen como brechas de la democracia, son imprescindibles para que el sistema patriarcal mantenga toda su preeminencia y su rigor.

Los partidos políticos son el lugar donde cualquier persona física puede acudir, sin otra condiciones que hacerse suyo el ideario político que identifica cada partido, escrito cuidadosamente en los correspondientes y democráticos estatutos. La participación libre y democrática está garantizada.

Los porcentajes de participación ciudadana en las actividades de los partidos políticos, varían mucho entre un país y otro, y es justamente en aquellos donde hay más participación, donde mejor funciona el aparato del estado. Porque, una cosa es votar y otra diferente, más comprometida y más costosa, es participar en el debate político en el interior de un partido.

Y participar en el debate es todavía un trabajo menor, porque la función de los partidos, además de proponer los candidatos a las elecciones, es proponer programas de gobierno. Y es en este punto donde se detecta la primera brecha.

Los partidos políticos tienen todos las denominadas comisiones sectoriales, que es donde se redactan los correspondientes programas de gobierno. Son espacios formales de libre acceso para todos los miembros del partido. De comisiones sectoriales hay en todos los partidos, pero, desgraciadamente, funcionan sólo cuando se acercan unas elecciones - debe haber excepciones, pues hay unos cuantos miles de partidos políticos en el mundo -, y entonces los programas redactados son solo grandes enunciados generalistas, cuando lo que se requiere son propuestas viables, detalladas y comprometidas.

La clase política de las democracias actuales anima a la ciudadanía a participar en la cosa pública, pidiéndonos el voto, y pocas veces escucharemos que se nos pida nada más. De medios para hacerlo hay muchos y muy eficientes: prensa, radio y televisión, desde donde animar a la ciudadanía a participar en la política. Pero no lo hacen.

En este punto se evidencia que en las democracias actuales, aquel principio enunciado por Pericles cuando dice que en Atenas: aquellos que no se preocupan de los asuntos públicos, no son considerados como unos tranquilos, sino como unos inútiles, no es demasiado compartido por la ciudadanía.

La inhibición de la ciudadanía, al renunciar al ejercicio de sus derechos y sus responsabilidades en los asuntos públicos, le hace el juego al sistema. Se lo ponemos fácil, y el resultado es el desastre.

En relación al poder ejecutivo, este lo forman todas las instituciones financiadas con dinero público: gobierno, ministerios, universidades, sistema escolar y de salud, instituciones y entidades diversas y empresas, sin olvidar los medios de comunicación. Muchos de estos operadores, especialmente aquellos que en el día a día están en contacto con personas que requieren atenciones especiales, como la escuela y la sanidad, se gestionan de forma democrática, pero, en otros ámbitos de la administración pública, no es lo mismo.

Porque, las normativas que procuran el correcto funcionamiento de cada organismo financiado con dinero público, no habrían de ser las que decreta el gobierno, sino las que decidan las personas que trabajan en ellos; todas con un nivel de profesionalidad reconocida, que lo hacen juntas en el día a día y son quienes mejor conocen los temas de su competencia. Deben estar organizadas en sistemas absolutamente democráticos, que garanticen la libre opinión crítica en relación a cualquier tema del trabajo. Y en el caso de proyectos que mientras se preparan requieren privacidad, el procedimiento debería ser con autorización judicial.

Con grandes diferencias entre unos estados y otros, esta brecha se da en todos, y produce ineficiencia y frustración en quienes traban en la cosa pública. Y en los niveles altos del organigrama, un espacio propicio a la complicidad con la clase política.

Otra brecha radica en el mundo de la universidad financiada con dinero público. En este ámbito, los déficits de eficiencia democrática son enormes, y no es que las universidades públicas tengan gobiernos autoritarios. Pero, su profesorado siente que se debe a dos empleadores: uno el gobierno de turno y el otro las empresas que financian sus trabajos de investigación, olvidando que su verdadero empleador es la ciudadanía que los financia con los impuestos que paga.

Las universidades, con toda su gran autoridad, no orientan bien, ni critican adecuadamente, ni denuncian con severidad amenazas y problemas que son de evidencia científica. La degradación de los sistemas naturales no se puede entender sin los silencios del sistema universitario público.

Cierto que hay informes, opiniones y actitudes críticas en este ancho mundo, pero, muchas son personales, muchas reprimidas y la inhibición para evitar ser señalado como antisistema, es la consigna general. Y solamente cuando un problema llega a ser flagrante, muy peligroso y de dominio público, es cuando el mundo académico habla en voz alta. Mientras, continúa silenciando e ignorando a muchos otros. Y la función de la ciencia se desvirtúa.

Un punto y aparte merecen los medios de comunicación públicos. No existen en todos los estados, pero sí en muchos, y reúnen la doble condición de ser organismos del sistema público y al mismo tiempo de ser el cuarto poder, el de la información.

Se puede afirmar y presumir de que hay libertad de opinión y de expresión, no cuando cualquier persona puede dar la suya en voz alta, si no cuando lo pueden hacer las personas que trabajan de periodistas en los medios de comunicación públicos. Es por ello que la responsabilidad del periodismo no es sólo publicar la información que crea de interés, sino la de exigir un sistema de protección de la libertad de información garantizada por el poder judicial.

Hay que observar que las cuatro brechas o vulnerabilidades de la democracia: las comisiones sectoriales de los partidos políticos, los diferentes niveles de la administración pública, el mundo académico y los medios de comunicación que reciben dinero público son, justamente, las fuentes de información competentes y fiables que deben tener los gobernantes, para orientar de sus políticas. También, claro está, la ciudadanía.

En relación al poder judicial, la república de Atenas en su mejor época, había decidido que sus miembros eran designados por sorteo.

En las democracias actuales, los jueces de los altos tribunales y los que gestionan el organigrama judicial, en parte son nombrados por el poder legislativo y en parte por las organizaciones que se dan los mismos jueces.

Pero, en estas formas de designación, las intrigas, las presiones de diferentes operadores - empresarios atrevidos, organizaciones con ideologías invasivas y los mismos intereses de los partidos políticos -, distorsionan el principio de independencia del poder judicial, hasta el punto que la opinión pública considera que los altos tribunales y los responsables del organigrama del sistema judicial, están formados por personas con vínculos o dependencias con el sistema. Por el contrario, la designación vía sorteo de los candidatos presentados, esquiva toda posibilidad de injerencia en la composición de estos órganos.

Todas las personas corrientes que acuden a un juicio, saben que quien decidirá su suerte les ha tocado por una decisión puramente administrativa: eres de tal lugar, te toca tal juez, que puede ser hombre o mujer. Y les reconocemos su autoridad en cuestiones tan importantes como la de tener que ir a la cárcel o pagar multas.

El argumento a favor de la designación por sorteo del poder judicial, es que si a cualquier juez y jueza les reconocemos la total capacidad sobre la suerte de las personas juzgadas, debemos entender que tienen capacidad para opinar y decidir sobre cualquier cuestión que sea de competencia judicial. No tienen por qué ser expertos en ámbitos concretos de las leyes, ya que pueden pedir informes a profesionales especializados. Deben ser, sólo, juezas y jueces independientes.

El poder de las mujeres

Desde hace varias décadas, la canción que las mujeres no son aptas para gobernar un país, una empresa o cualquier otra organización o actividad, ha dejado de sentirse. Ha habido y hay muchas mujeres que ejercen cargos de máxima responsabilidad a muchos niveles y espacios del ámbito público y del privado.

Pero, años atrás las opiniones eran otras, y desde que tenemos conocimientos históricos, poquísimas mujeres eran reconocidas fuera de sus "funciones naturales". La perspectiva en el tiempo largo, es ineludible. Y volveré por un momento a la etología animal.

En el mundo animal más cercano al nuestro en el proceso evolutivo - las diferentes especies de primates -, los orangutanes nos caen muy lejos, pues son animales que viven en soledad. Los gorilas podrían ser un referente para la vida familiar, pero no para la social, pues en pocas ocasiones se agrupan muchos individuos. Son las dos especies de chimpancés, los comunes y los bonobos, las que muy posiblemente son las más parecidas a aquella que con cruces y extinciones fue nuestro ancestro en la línea evolutiva. Sabemos que, desgraciadamente, nos parecemos mucho más a los primeros que a los segundos.

Sin teorizar demasiado, por sucesión de generaciones, podemos imaginar que durante muchos milenios, tanto los neandertales como los sapiens, vivían en grupos más o menos numerosos con las mujeres dedicadas a las tareas del día a día y los hombres a los trabajos que conllevan riesgos y violencia, como la caza y la defensa del grupo.

¿ Cuando, cómo y porqué, los hombres decidieron someter a las mujeres al sistema en que, con mayor o menor intensidad y dureza, aún vivimos ?

Se han escrito muchas teorías, pero certezas no pueden haber pues no hay registros históricos que puedan ayudarnos a saberlo. Como he leído unas cuantas, no puedo dejar de exponer la que creo más posible, declarando que no es ni original mía ni tampoco probada.

Hace unos 10.000 años, una actividad absolutamente nueva y revolucionaria: la agricultura, comenzó a ser practicada en tierras de Oriente Medio. Esta innovación debía modificar radicalmente las condiciones de vida de los humanos, pues, desde los orígenes de nuestra especie y antes aún, vivíamos de recoger frutos, semillas y hierbas, y de cazar animales salvajes. No existían ni pueblos ni ciudades, ya que para sobrevivir, los humanos de aquellos tiempos tenían que cambiar continuamente de lugar buscando la mejor época de cada entorno.

La cultura agrícola conllevó tener mucha comida acumulada - sobre todo cereales y legumbres - recolectada en poco tiempo. Y surgió la necesidad de guardarla en lugar seguro, para protegerla tanto de los animales como de humanos de otros grupos.

En poco tiempo, unos cuantos elementos nuevos: un lugar seguro para guardar la cosecha y un espacio de tierra de cultivo, su vigilancia y la posibilidad de vivir juntos y estables a grupos muy numerosos de personas, llevaron a la formación de los primeros pueblos estables y después las primeras ciudades.

Cambios que debían provocar otros cambios. Y los hombres fueron tomando el mando de la nueva sociedad, hasta decidir ser ellos los gobernantes absolutos, basándose en aquellos caracteres que son más determinantes y diferenciados de las hembras: la pre disposición a la violencia.

Los hombres sometieron a las mujeres, porque, excepto en el ser madres, habían encontrado la manera de sustituirlas en todas aquellas funciones importantes, que hasta entonces habían sido la de orientar el grupo para encontrar comida, agua y cobijo. Un nuevo modelo de sociedad: la cosecha, guardada dentro de la ciudad, los hombres protegiéndola y también el espacio agrícola y las mujeres que lo trabajan.

Y el nuevo sistema patriarcal entró en la historia: la figura del macho alfa ganador del combate para poder tener todas las hembras, cambió a la de autócrata absoluto.

Pero, el autócrata necesitaba elementos simbólicos para mantener y reforzar su nuevo papel, y los encontró en las aspiraciones espirituales de la gente, adoptando rituales, mitos y creencias, para ponerlas al servicio del principio de autoridad. Y pasó de mandar, porque tenía la fuerza del macho alfa, a mandar por designación divina.

Trágicamente, en muchas sociedades algunos de estos rituales consistían en el asesinato público y festivo, para ponerse en sintonía con los dioses de turno. Y, con pocas excepciones, en todas estas sociedades de todos los continentes, se sacrificaban niñas.

Pero, muy extrañamente y muy afortunadamente, no todas las sociedades tomaron el mismo camino hacia el patriarcado, y en diferentes lugares del planeta las sociedades integraron la cultura agrícola y la ciudad, pero, sin que las mujeres fueran sometidas a los hombres. Prosperaron, y algunas de ellas han sido capaces de mantenerse vivas, aunque con cambios importantes. En muchos de los casos que conocemos bien, fueron las autoridades coloniales quienes prohibieron sus formas de poder y las legislaciones propias, cuando invadieron sus países.

Son reconocidas como sociedades matriarcales, los hay en todos los continentes y mantienen sabios equilibrios entre hombres y mujeres. El matriarcado no es el mismo que el patriarcado, pero mandando las mujeres.

Hay que entender que a pesar de que una sociedad haya perdido en parte su cultura y sus tradiciones, la huella en las costumbres perdura en muchos aspectos relevantes, por lo que muchas sociedades del planeta que ahora presentan estructuras de poder claramente patriarcales, mantienen principios y comportamientos que son herencia de su pasado matriarcal.

Me gustaría poder hablar con competencia de ellas, sin embargo, no puedo hacerlo pues personalmente, no he conocida ninguna de manera suficiente. En Internet se pueden encontrar muchos nombres, reseñas, estudios y noticias de las sociedades matriarcales actuales. Mencionaré a tres, que por sus características y gracias a testigos históricos de excepción, son muy relevantes y muy interesantes.

Una es la de Kerala, la larga franja al borde mar de la India occidental. En la actual Kerala viven más de 30 millones de personas, y de los diferentes estados de la India actual, es donde se dan los índices de bienestar humano más elevados, con el 90% de escolarización, un buena sistema de salud pública y con menos personas pobres. A finales de siglo XIX, las autoridades coloniales británicas, anularon la legislación matriarcal propia.

Otra la de los Imazhiguen, o bereberes y tuaregs, del norte de Mali y Mauritania y en todo Níger, en el centro mismo del desierto del Sáhara. Aunque mantienen sus tradiciones matriarcales, el gran desierto y sus vecinos patriarcales han erosionado su sociedad.

Y otra la de los Akan, o Ashanty, que viven en el centro sur de Ghana, al este de Costa de Marfil, en la ciudad de Monrovia capital de Liberia y el norte de Togo.

Oriundos de más al sur de la misma región que los Imazhiguen, son unos 7 millones; y las regiones donde viven son las que tienen mejores parámetros de bienestar y de crecimiento económico de los países a que pertenecen políticamente. Los de Ghana, con centro en la ciudad de Kumasi, son un referente de desarrollo económico, social y político reconocido. Los Ashanty, que habían sido comerciantes de esclavos, prohibieron hacerlo en 1847. Unos avanzados.

Una realidad más que destacable, es que aparte de sus condiciones generales de vida, en ninguna de las tres sociedades se ha practicado nunca la mutilación genitales de las niñas, a pesar de que las dos africanas viven cercanas, o conviven, con las que mantienen esta práctica.

Por su interés como testimonio histórico fiable, mencionaré episodios de un relato escrito en la década de 1330-1340 por el marroquí Ibn Battuta durante sus largos viajes, el primero hasta a las puertas de China y el segundo hasta el sur del desierto del Sáhara. Era el mismo tiempo de Marco Polo.

A su paso por Kerala, Ibn Battuta se sorprende gratamente que los dos meses de su viaje a pie, hayan transcurrido sin ningún incidente. Dice que toda la zona llana del país es un gran jardín agrícola bien cuidado, separado por vallas que marcan las propiedades familiares, y que para transitar hay que ir entrando y saliendo de las vallas, pues no hay caminos generales. Y nadie roba ni un fruto. Menciona reinos gobernados por reinas, algunas con fama de grandes guerreras.

Es un espacio privilegiado. También remarca, con disgusto, que las mujeres tienen muchas libertades y van vestidas con muy poca ropa.

Años más tarde, de vuelta a Marruecos, recibió el encargo de su rey de viajar al reino de Mali, que era de dónde provenía gran parte del oro que circulaba por el mundo.

Atravesando el Sahara, al llegar a la ciudad de Oulata al sur de la actual Mauritania, explica que un compañero de viaje con el que había hecho una buena amistad y a quien consideraba un buen musulmán, era juez de la ciudad. Y un día el juez le invitó a visitarlo.

Al entrar en la casa de la mano de su amigo de viaje, Ibn Battuta vio y sintió a una mujer reposando en una cómoda cama, hablando y riendo animadamente con otro hombre. Turbado por la escena y por la liberalidad de las expresiones de la mujer, preguntó quién era, y el juez le respondió que era su mujer, que había recibido la visita de un amigo suyo. Ibn Battuta confiesa que reaccionó con cierta impertinencia, quejándose de aquel comportamiento impropio de musulmán. El juez le replicó que los musulmanes del norte del Sahara eran muy extraños en sus relaciones con las mujeres, que aquella era su manera de vivir, que se cuidara de sus cosas y lo dejara en paz.

Después de esta anécdota, el viajero explica que aquellos comportamientos de las mujeres, sólo los había visto en Kerala; sin embargo allí la población no era musulmana. La gente de Oulata sí lo era, ya pesar de ello, las mujeres hacían su vida libremente y tenían los amigos que querían, además de gestionar muchos de los negocios de la ciudad. Lo que más le impactó desagradablemente, es que los hombres no se sentían mal y lo encontraban del todo normal.

La pervivencia de sociedades con cultura matriarcal demuestra que el patriarcado no es el resultado espontáneo y natural en el proceso de diferenciación de nuestros ancestros en la escala evolutiva. El cambio a sociedades patriarcales, debió de ser impuesto con violencia física, puede ser paso a paso, o de golpe. Y esta violencia contra las mujeres, con la excepción de estas pocas sociedades matriarcales, ha sido y es una constante.

He mencionado líneas arriba que las sociedades matriarcales africanas viven geográficamente cercanas, y en algunos lugares conviven en las mismas ciudades, con sociedades que mantienen el ritual de la mutilación genital de las niñas. Esta práctica nadie sabe ni donde ni cuando comenzó, y ahora, aunque en recesión presionada por recientes legislaciones nacionales e internacionales, se practica todavía en muchas zonas del planeta, sobre todo en África, pero también en algunos lugares de Asia. Últimamente, en la población emigrada, también en Europa y América. Y no tiene su origen en ninguna de las grandes religiones patriarcales que conocemos, ya que es anterior a todas ellas.

La mutilación genital de las niñas, constituye el mayor castigo para las que son sus víctimas, la mayor humillación para todas las mujeres del planeta, la mayor vergüenza para todos los hombres y la mayor aberración del machismo, aunque la "intervención quirúrgica" sea cosa de las mujeres. En muchos lugares todavía, tanto hombres como mujeres, se resisten a dejar de hacerlo.

Internet es una fuente de información exhaustiva, pero, hay que leer entre líneas, pues hay opiniones que aunque no sean favorables al hecho, lo consideran una particularidad "cultural” que se debe respetar. O que es el equivalente a las operaciones de fimosis.

La democracia permite que el feminismo se exprese. Y en la primera democracia moderna, en los Estados Unidos de América a finales del siglo XIX, es donde se desarrollaron diferentes corrientes y organizaciones con objetivos, unos los generales propios del feminismo y otros de muy concretos.

Uno de estos últimos era la lucha por erradicar el alcohol, que finalmente fue prohibido causando más borrachos, más violencia y más crimen organizado que nunca en la historia de un país sin guerra. El feminismo combatiente, en este objetivo adoptó discursos y estrategias propias del patriarcado.

Y en la década de 1960, el movimiento hippy representó el feminismo moderno y la influencia de sus ideas, de su moral y de su estética llegaron a todo el planeta. Los hippys, pero, salvo en el pacifismo, nunca se plantearon el poder político como objetivo, abducidos por el pensamiento ácrata y entretenidos con cannabis y LSD.

El Mayo del 1968 en Francia, también fue una exigencia de democracia, y el feminismo estaba bien presente. De hecho, como en cualquier demanda de libertad política.

La puñetera paridad

La paridad es una de las grandes reivindicaciones del feminismo actual: paridad en las listas electorales, paridad en los gobiernos, paridad en los consejos de administración de las grandes empresas. Paridad ! paridad ! Y no puedo dejar de dar mi opinión.

2.400 años atrás, el mismo Sócrates - misógino por cierto - opinó que, tras pensarlo mucho, había llegado a la conclusión de que la mejor de las mujeres, podía llegar a ser como un hombre.

Y la panacea de la paridad no es otra cosa que la conformidad con aquella opinión tan desacertada de uno de los grandes pensadores de la historia. En mi opinión, desde el punto de vista del feminismo, no tiene mucho fundamento.

La paridad en el mundo de las decisiones empresariales, incluso cumpliéndose, tiene un recorrido limitado, pues la mayor parte de los consejos de administración sólo representan a los verdaderos propietarios de las empresas. Y las grandes decisiones se toman, no en los despachos de las empresas, sino en casa. Y en el hogar, puede que haya paridad, o no, pero está fuera del alcance de la legislación paritaria.

No pienso que un gobierno o consejo de administración sólo de hombres tenga los mismos comportamientos, ni que los efectos de sus decisiones sean los mismos, que cuando hay mujeres que participan en las decisiones. Que haya mujeres, y cuanto más mejor, es cosa buena.

Pero, para adoptar las decisiones que necesita el mundo actual, se debe ejercer el poder por méritos y por delegación, y no por una cesión benevolente del machismo.

Hay muchas justificaciones para comulgar con los objetivos del feminismo activo, y una de ellas es plantear, en el ámbito político, la función de las mujeres en las diferentes sociedades y niveles de democracia actuales.

En esta a perspectiva, el feminismo, entendido sólo como defensa o como lucha frente al machismo, es y será siempre frustrante, pues el machismo es, sólo, una excreción del patriarcado y su expresión más grosera y triste, que se activa automáticamente cuando éste se siente acorralado, o asustado al menos, por la presión combinada de democracia y feminismo.

Es entonces cuando el machismo emerge, también en forma de discurso de protección del "nosotros frente a los otros", la llamada al refuerzo del supremacisme racial, que ya hemos visto en el apartado Etología.

El ya mencionado Wilhelm Reich, afirmaba que una persistencia en el tiempo de la sensación de frustración sexual, provoca en los hombres la afición al alcohol o a cualquier otro tipo de drogas, y a la violencia, limitada al juego o no.

También afirmaba que en una sociedad patriarcal, la felicidad sexual es casi imposible; y que la felicidad sexual - el orgasmo y el estado físico, emocional y mental que despierta - es el sistema biológico natural e imprescindible para recuperar y mantener el bienestar homeostático básico y necesario de la vida celular. Decía que todo el mundo puede experimentar el amor sexual, sin embargo, pocas personas pueden vivir una vida sexualmente plena, ya que los impedimentos, sean los educacionales consecuencia de procesos homeostáticos negativos, sean los impuestos por el medio ambiente humano del momento- o sea, los acumulados por la sociedad patriarcal, lo hacen muy difícil.

Reich fue el psiquiatra más considerado de su tiempo, reconocido y respetado. Discípulo preferido de Freud, hasta que éste, ya anciano, reconociendo la validez de sus ideas, llegó a confesarle que no podía seguirlas porqué entraban en conflicto con sus creencias más íntimas.

Murió en prisión, poco después de su llegada a los Estados Unidos huyendo del nazismo, cuando un juez severo lo encerró acusándole de divulgar ideas contrarias a la sociedad americana. Reich era una personalidad de renombre mundial, pero, antes de que sus amigos y conocidos pudieran obtener su libertad, murió. De tristeza, supongo.

La cultura hippy, lo reivindicó veinte años después.

Vuelvo referenciar la Grecia Clásica, cuando un siglo antes de la época dorada de la república de Atenas, un legislador muy original de nombre Solón, tuvo la suprema habilidad de sin nada de violencia, hacer aprobar una legislación que hoy llamaríamos revolucionaria, pero, con la que estuvieron de acuerdo tanto la derecha formada por los grandes comerciantes y grandes propietarios de tierras, como la izquierda formada por los hombres con poca o sin tierra, la economía de los cuales hacía tiempo que se iba degradando peligrosamente, y empezaba a haber hambre.

Los primeros, aceptaron las nuevas leyes asustados por el miedo a perderlo todo debido a posibles revueltas, y los segundos porque mejoraba sustancialmente sus expectativas de vivir mejor.

Solón no quiso ni nacionalizar ni colectivizar las tierras ni los medios de producción, que es lo que querían unos, y tampoco estaba dispuesto a reprimir las posibles revueltas populares, que es lo que querían los otros.

Su reforma principal consistió en prohibir la exportación de trigo - el gran negocio de las derechas - por lo que este bajó de precio y todo el mundo pudo alimentarse.

Y al mismo tiempo fomentar la plantación de olivos.

La tierra cultivable de la república de Atenas es escasa, sin embargo, hay mucha montaña mediana que es un buen espacio para el olivo. Y en pocos años el aceite griego se exportaba a todo el Mediterráneo, con más valor añadido y más cantidad que el negocio del trigo, generando además la gran industria de la cerámica para envasarlo.

También condonó todas las deudas de los pobres, y prohibió el caer en la condición de esclavo por deudas económicas.

Y todos contentos, gracias a que Solón, dotado de una habilidad política especial, gracias también al prestigio que se había ganado como liberador de una ciudad aliada de Atenas, pero, sobre todo porque propuso un proyecto económico y político claro, detallado, acotado y comprometido, consiguió la aprobación de las nuevas leyes. Unas leyes que reformaron y reforzaron la economía, y que proporcionaban un proyecto de futuro válido para el conjunto de la ciudadanía. Los estudiosos atribuyen a la reforma de Solón el origen del sistema democrático de Atenas.

Mi opinión, en relación a los objetivos y estrategias que hoy el feminismo activo puede contemplar como opción realista, es participar activamente en la política institucional a través de los partidos políticos y adquirir información, conocimientos y experiencias en la cosa pública, para poder gobernar y legislar.

Hoy y mañana, el poder de las mujeres se debe expresar en todas las instituciones públicas, desde los ayuntamientos de los pueblos más pequeños y los gobiernos intermedios, los estatales y supraestatales, hasta la Asamblea General de la ONU y en todas las instituciones que forman parte de ella. Y este poder debe ser escrupulosamente democrático.

Esta estrategia tiene varios caminos por donde transitar, que son las brechas mencionadas en el apartado Las democracias de hoy, todas ellas carencias llamativas en casi todas las democracias actuales, evidentemente, con diferencias entre unos estados y otros.

Participar activamente en las comisiones sectoriales del partido político que encuentre más afín, es una decisión personal que puede tomar cualquier persona. Pero, sólo las mujeres pueden ser el revulsivo para conseguir que estos órganos asuman las funciones para las que han sido creadas.

En las comisiones sectoriales, el posible intrusismo machista no tendrá mucho que hacer ni que decir, pues son organismos de nivel básico absolutamente democráticos.

También puede ser un objetivo de acción feminista, el dar contenidos democráticos a las otras brechas mencionadas, referidas a los organismos que conforman el sistema público. Y también, de manera especial, el conseguir la protección del compromiso ético de la vocación y profesión de periodista, por parte del poder judicial.

El poder de las mujeres debe ser, no el objetivo, sino el medio para establecer la democracia plena, pues la democracia plena es la prioridad de los intereses generales y del bien común, de la libertad de expresión y la protección de los vulnerables.

Y sólo el feminismo puede explicar con claridad, detalle y compromiso cuáles son sus objetivos y que es lo que hará cuando, desde las instituciones legislativas y ejecutivas tenga las mayorías necesarias para hacer nuevas leyes, en un mapa mundi donde cada estado diferente presente a particularidades.

El mundo será mucho mejor si son las mujeres las que decidan hacia dónde tenemos que ir, a qué ritmo y qué riesgos se pueden asumir. Los gravísimos problemas actuales necesitan cambios de paradigmas importantes, cambios a los que nunca el patriarcado podrá enfrentarse. Si fuese capaz, ya no habríamos llegado al desastre actual. No hace falta ser muy inteligente para entenderlo, solo, quitarse la venda de los ojos.

Las mujeres gobernando las instituciones, cuando en el planeta hay tantas necesidades, déficits y conflictos, no podrá ser un paseo por el jardín en primavera. Pero, gobernando los hombres, el desastre es seguro. Y ante el fracaso del sistema patriarcal, la perspectiva correcta debe ser aquella que enlaza con la línea evolutiva: las hembras guiando el rebaño en libertad, hacia el bienestar y la seguridad.

Las mujeres gobernando las instituciones - regulando pues la economía de mercado -, es una posibilidad que incluso el capitalista más misógino, debe detenerse a considerar.

Porque, ahora el patriarcado es un gigante que además de tener sus cimientos en tierras movedizas, ahora sabe que está enfermo. Está inseguro, y ante la actitud decidida de las mujeres y delante de un proyecto claro, si confía que podrá mantener la actividad económica en el sistema de libre mercado, se olvidará de sus mitos y se adaptará a los nuevos tiempos.

La sensatez de Lisístrata cuando, sin resentimiento grita: Salid compañeras ! A por ellos! Ablandarlos duro, sin contemplación ! Alto, repleguémonos, que no queremos despojos, resulta tranquilizadora.

Evidentemente que se pueden esperar reacciones machistas, pero, sin suficiente empuje para evitar las nuevas ideas, las nuevas propuestas, las nuevas mayorías políticas y las nuevas leyes.

La humanidad dispone de las herramientas necesarias - y más que vendrán de la mano de la ciencia - para restaurar todo lo que se ha deteriorado y para poder prosperar de manera continuada. Pero estas poderosas herramientas deben ser gestionadas por quien sepa evitar hacerse con ellas. Y los hombres hemos demostrado durante muchos milenios y hasta extremos peligrosos, que no somos nosotros quienes podemos hacerlo.

No sabes, hijo mío, con que poco de sentido se gobierna el mundo, es una frase que parece dicha por algún filósofo. La escribió en el siglo XVII el jefe del gobierno de Suecia durante la Guerra de los Treinta Años. Todo un reconocimiento de que, en los asuntos más graves, el mundo siempre ha ido con el pie cambiado.

Una nueva política, implementada por las mujeres, para lograr un planeta seguro y saludable, donde el amparo de la justicia sirva a todos, el amparo del estado sirva a los vulnerables y donde los desastres puedan ser sólo los de origen natural.

El mundo personal de los hombres, tanto el de los comunes como el de los poderosos, desde hace no mucho años está lleno de incertidumbres, de inseguridades e incluso de miedos. Y nos sentimos obligados a tener discursos contradictorios, o mejor dicho, un discurso falso y una conducta inhibida: el discurso a los hijos basado en conceptos como la responsabilidad y el orden, mientras fuera de casa o practicamos todo lo contrario o nos inhibimos. El discurso a los hijos podía tener sentido, mientras los padres creían que el mundo iba a mejor, sin embargo, ese tiempo ha pasado. Hace muy poco, pero, ha pasado ya.

Los pequeños lo aprenden casi todo del comportamiento y de las palabras de los padres. Pero, cuando perciben que no se corresponden, se sienten engañados dolorosamente. La joven Greta ha sido la primera en denunciarlo en voz alta.

Los hombres nos sentimos fuera de juego, porque nuestra superioridad masculina ha quedado con el culo al aire. Y asustados de nuestra peligrosa incapacidad para gestionar la cosa pública, respiraremos aligerados si las mujeres asumen la responsabilidad de gobernar.

Pero, mientras no veamos el poder de las mujeres en marcha decidida, no lo reconoceremos, pues somos machos que no dejamos de pelearnos sin descanso dentro del rebaño de machos, mientras el mundo se va apagando ante nuestras narices. Yo, personalmente, puede que por edad no esté asustado, pero sí avergonzado, aburrido y asqueado. Y estoy seguro de que en todo el planeta, unos cuantos miles de millones de hombres sienten lo mismo. Y pondremos en vosotras todas las esperanzas de futuro.

Termino este escrito, con una frase de una persona excepcional, Josep Anselm Clavé, que durante su vida - siglo XIX - como promotor de espectáculos musicales y mediante una estrategia cultural muy original y muy sabia, consiguió mejorar el carácter y el comportamiento de prácticamente toda la gente de mi país. Escribió:

asociaos y seréis fuertes; ilustraos y seréis libres; amaos y seréis felices.

 

Francesc Ventura Sala

Junio de 2019

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